miércoles, 9 de agosto de 2017

Usan la tierra como fuente de calor


Usan la tierra como fuente de calor


Un grupo de investigadores en el que participan ingenieros civiles y arquitectos de la Universidad Nacional de Córdoba estudia cómo aprovechar el calor del suelo para aclimatar viviendas. A través de un sistema de cañerías incrustadas unos pocos metros debajo de la tierra, logran obtener una temperatura ambiente confortable (18 grados) durante todo el año. El método, que funciona por intercambio de aire, ya se probó en dos viviendas de Córdoba, con muy buenos resultados. Además prevén testearlo también en un edificio de Ciudad Universitaria. Una alternativa natural de acondicionamiento térmico, que asegura un importante ahorro de energía, a muy bajo costo. 



Los cuatro tubos de PVC colocados en una obra (construcción de un sótano) que se realizó en Córdoba, esperando ser empalmados. Foto: Gentileza José Luis Pilatti.

Aprovechar el calor acumulado debajo del suelo como resultado de la radiación solar, para usarlo como condicionante térmico de viviendas. Ese es el objetivo que persigue la línea de investigación que desarrolla, desde hace años, un equipo de profesionales de la Universidad Nacional de Córdoba integrado por ingenieros civiles y arquitectos.

Los estudios se sustentan en el siguiente principio: en todo el mundo, la temperatura media anual que existe en las capas superficiales de la tierra (cuatro metros aproximadamente por debajo de la superficie) es similar a la temperatura media anual de esa latitud. “En Córdoba, por ejemplo, la temperatura promedio anual es de alrededor de 18 grados, es decir, que si se perfora el suelo, registraremos ese valor a una profundidad de cuatro a cinco metros. La temperatura aumenta levemente a medida que descendemos. Esto ocurre con independencia de las condiciones climáticas externas”, explica Franco Francisca, ingeniero integrante del grupo de investigación y docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC.

A partir de este principio, los especialistas universitarios trabajan con un sistema conocido en el mundo como “geotermia superficial o de baja entalpía”, que consiste en la instalación de cañerías o tubos colocados en excavaciones de escasa profundidad, para que funcionen como intercambiadores de calor. ¿Cómo? Ayudado por un pequeño ventilador eléctrico, se hace ingresar por el conducto el aire proveniente del exterior de la vivienda que, al circular por debajo de la tierra, “copia” la temperatura existente a esa profundidad, y la devuelve nuevamente al hogar, acondicionando así el ambiente.

El sistema sirve tanto para calefaccionar la vivienda en invierno, como para refrigerarla durante el verano. Para funcionar, el sistema requiere de un pequeño ventilador que succiona el aire exterior, lo hace circular por la tubería debajo del suelo, y lo devuelve al interior de la vivienda a través de una pequeña rejilla. Durante todo el año, se obtiene una temperatura promedio de 18 grados.




El sistema sirve tanto para calefaccionar la vivienda en invierno, como para refrigerarla durante el verano. Para funcionar, el sistema requiere de un pequeño ventilador que succiona el aire exterior, lo hace circular por la tubería debajo del suelo, y lo devuelve al interior de la vivienda a través de una pequeña rejilla. Durante todo el año, se obtiene una temperatura promedio de 18 grados.


Francisca señala que, básicamente, lo que ocurre es un intercambio de calor a través del sistema suelo-tubería -aire. “Si en invierno hago ingresar aire a dos grados, o en verano a 40, voy a obtener siempre el fluido a una misma temperatura, de aproximadamente 18 grados a la salida”, grafica. De este modo, el método resulta útil tanto para calefaccionar ambientes en invierno, como para refrigerarlos durante el verano. La única condición es lograr un diseño con la longitud y profundidad adecuadas de enterramiento de la tubería.

Los beneficios de la geotermia ya fueron comprobados en dos casas acondicionadas con esta tecnología en Córdoba: una, ubicada en un barrio de la ciudad, y la otra, en la localidad serrana de Mayu Sumaj, en el Valle de Punilla 

El sistema sirve de apoyo a las modalidades de calefacción-refrigeración convencionales (calefactores, radiadores, losa radiante o aires acondicionados), y ayuda a realizar un uso eficiente de la energía, reduciendo fuertemente su consumo. Así, colabora también con el cuidado del medioambiente. “Es desproporcionado el consumo de energía que demandan los equipos usados habitualmente para calentar o enfriar ambientes, e ínfimo con esta técnica. La eficiencia, en estos casos, se mide por el ahorro energético”, subraya.

Una planta piloto en Ciudad Universitaria

Pese a las ventajas que ofrece este tipo de tecnología, su uso en Argentina y Córdoba es muy escaso. En algunos países de Europa, y en Estados Unidos y Japón, este método está ampliamente difundido, aunque en estos casos, en vez de aire, el fluido que se utiliza generalmente es agua. Además, requiere de una bomba eléctrica para forzar la circulación del líquido, cuyo costo resultaría extremadamente alto en el país.

Un edificio de Ciudad Universitaria podría convertirse en uno de los pocos espacios de Córdoba donde se instale este sistema. En efecto, los especialistas proyectan implementarlo en las instalaciones que el gremio Adiuc (Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba) posee actualmente en el campus universitario. De acuerdo a Francisca, en una zona del terreno anexa al inmueble gremial se prevén llevar a cabo perforaciones de unos 14 metros de profundidad, y colocar allí caños de PVC en posición vertical (de 110 milímetros de diámetro), que conectarán con el edificio.

Otro de los proyectos que están estudiando actualmente es la colocación de una sonda electrónica, posiblemente en el predio de la UNC, con el objetivo de medir la temperatura del suelo de Córdoba durante períodos prolongados. En opinión del arquitecto e integrante del grupo de investigación, José Luis Pilatti, el aparato aportará información clave sobre los parámetros locales de temperatura de la tierra, sobre la cual “no existen mediciones”, asegura. Además, permitirá, en el futuro, mejorar el diseño del sistema.

Características del sistema

Ventajas. El uso de esta tecnología demanda un escaso consumo energético (ventilador centrífugo), por lo que permite obtener un importante ahorro energético. Además es ecoamigable y sustentable.
En viviendas ya construidas o a edificar. Los tubos por los que circula el aire se pueden colocar al momento de construir una vivienda, dentro de los pilotes que sirven de cimientos de la obra. El sistema también se puede usar en los casos en los que la vivienda ya está edificada. Simplemente, se realiza una perforación en una zona del terreno contigua a la vivienda, donde se entierran los caños de PVC que conectan a la casa.

Costo de inversión. La instalación del sistema demanda un costo inicial muy bajo (incluye excavación, en caso de que la vivienda ya esté construida, y tubería), que se recupera rápidamente a través del ahorro de consumo energético.

Prevención de humedades. Para eliminar la posible humedad que el aire pueda tener, se colocan “trampas de agua”, que evitan la aparición de olores, manchas y hongos, y se disponen estratégicamente en la cañería por donde circula el aire previo al ingreso a la edificación.

Fórmula variable. El número y la longitud de los tubos a utilizar varían según el caso. Para cada edificación se realiza un balance térmico, en el cual se calcula la pérdida de calor teniendo en cuenta distintos parámetros, como orientación de la vivienda, materiales de construcción y tipo de aberturas, entre otros. En base a ese balance térmico, se determina el caudal de aire que es necesario hacer recircular para que el sistema funcione adecuadamente.

Tipo de construcciones adecuadas. En el caso de los estudios realizados por los investigadores de la UNC, el uso de esta tecnología resulta más adecuado en viviendas; no así en edificios.

Grupo de investigación
Del grupo de investigación de la UNC especializado en geotermia superficial participan Franco Francisca y Magalí Carro Pérez (investigadores del Instituto de Estudios Avanzados en Ingeniería y Tecnología. UNC-Conicet) en la FCEFyN de la UNC, junto a José Luis Pilatti (arquitecto con experiencia en la temática y docente de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño). Asimismo, colaboran estudiantes de grado de la carrera de Ingeniería Civil.
Puntualmente, los ingenieros Francisca y Carro Pérez llevaron a cabo un proyecto de investigación sobre sistemas de energía geotérmica en 2015, en colaboración con investigadores australianos.
Además de esta línea, el grupo estudia también otras temáticas vinculadas a contaminantes en el suelo y geotecnia ambiental, con diferentes financiamientos otorgados por Secyt UNC (Secretaría de Ciencia y Tecnología), Conicet (Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Fuente: 
Ahumada Candela (11 de agosto de 2016), Usan la tierra como fuente de calor, disponible en http://unciencia.unc.edu.ar/2016/agosto/geotermia/usan-la-tierra-como-fuente-de-calor 

Calefacción y refrigeración gratis usando la temperatura de la tierra

Calefacción y refrigeración gratis usando la temperatura de la tierra

En Bariloche, acaban de instalar un sistemas que permite calentar y enfriar una casa, gastando menos de lo que consume un ventilador.




Calefacción y refrigeración gratis usando la temperatura de la tierra
Bariloche. Cuatro casas de El Maitén fueron acondicionadas con el sistema de geotermia que consume menos que un ventilador.
Parece que lo más fácil y económico del mundo es calentar las casas con la tierra, y enfriarlas también. Sí, sí, con la tierra que está debajo de tus pies. Y no te estoy hablando de vivir encima de un yacimiento termal, hablo de usar la temperatura normal y corriente que tiene la tierra a dos metros de profundidad.





Calefacción y refrigeración gratis usando la temperatura de la tierra
Sistema. Con un caño enterrado a dos metros de profundidad, logran subir la temperatura de cuatro casas en invierno y bajarla en verano.

Vos me dirás: “!Sí, seguro!… ahora resulta que vas a tener calefacción y refrigeración haciendo un pozo en el fondo de tu casa. Y te respondo: “Sí, más o menos”.
Ojo, tenés todo el derecho del mundo a pensar que si fuera tan fácil, te hubieras enterado antes. Pero no fue así. Los sistemas geotérmicos existen hace añares, en Europa se los usa todo el tiempo para casas, edificios y torres enormes, pero acá todavía no-nos-en-te-ra-mos.
Te tengo que confesar que usar geotermia para climatizar una casa no es tan fácil. Pero, si te ponés a pensar, muchísimo más difícil es sacar gas a 4.000 metros de profundidad, ponerlo en un caño que viene desde Vaca Muerta (Neuquén), que llegue hasta tu casa y lograr que se encienda tu estufa. O sacar petróleo, convertirlo en gasoil para que una usina térmica lo convierta en electricidad, esa que llega a tus enchufes atravesando miles de kilómetros de cables de cobre para que puedas encender el aire acondicionado.
Ahora cuando te explique como funciona el sistema geotérmico que el Foro de Viviendas, Sustentabilidad y Energía (Fovisee), con apoyo de la embajada de Alemania, acaba de inaugurar en el barrio El Maitén de Bariloche, te vas a dar cuenta la locura en la que vivimos y no vas a entender porque no usamos estos métodos ya mismo. Lo mismo que me pasa a mi.
Hace años que los geofísicos saben que la temperatura de la tierra es estable. A dos metros de profundidad, ronda los 16 o 18 grados centígrados, en invierno y en verano. Ahora, imaginate lo feliz que serías vos si en enero, cuando hacen 35 grados a la sombra, pudieras tener esos 18 grados que están dos metros debajo de tus zapatos. O conseguir esa temperatura en Bariloche, cuando hacen 2 grados bajo cero a la intemperie.
Y justamente eso es lo que hicieron los expertos de Fovisee en Bariloche, enterraron unos caños especiales de la firma alemana Rehau en un pozo de 20 metros de largo y 5 de ancho. El tubo está preparado para llevar aire que, en contacto con la tierra, tiende a tomar su temperatura (los 18 grados que te conté). Ese fluido sube a las casas y permite climatizar los ambientes. En verano, como te dije, los 18 grados son una bendición. En invierno, te permiten ahorrar muchísima calefacción porque apenas tendrías que subir unos 4 grados más para llegar a la temperatura ideal, la que llamamos "de confort".
La gente de Fovisee hizo la instalación en Bariloche para ver cómo se comportaba el sistema en climas extremos. Hace siete años, esta misma fundación que trabaja sobre el ahorro de energía en situaciones de pobreza, probó el método en Moreno, Provincia de Buenos Aires. También en cuatro casas, y funcionó lo más bien.
Ahora viene lo mejor. Vos dirás: “Seguro que la instalación es carísima”. Bueno, te equivocás. En estas cuatro casas en las que se probó, la instalación costó 50 mil pesos por casa. Seguro que me vas a decir que una estufa sale 50 veces menos. Sí, pero este sistema geotérmico gasta lo que consume un ventilador de computadora (nada). Y además de la factura del gas que tenés que pagara toda tu vida, en tu cuenta no entra todo el costo de la instalación que necesita el gas natural y el que va de Vaca Muerta hasta tu casa.
La gente de Fovisee asegura que en estas experiencias piloto, el costo fue mayor porque hubo que hacer la excavación entre las ya casas construidas. Muy distinto hubiera sido si el poza se hiciera al mismo tiempo que el barrio. Los expertos aseguran que el precio podría ser el 40% de lo que costó en Moreno.
Hagamos cuentas. Hace un año, la Subsecretaría de Vivienda y Hábitat de la Nación pagaba 11.250 $/m2 de una vivienda social de 40 m2 como las de Moreno. Es decir que cada una costaba 450 mil pesos, unos 30 mil dólares de ese momento. Equipar con geotermia una de estas casas podría costar hoy 1.350 dólares y tenés climatización gratis de por vida.
Fovisee quiere tentar a las autoridades para que instalen estos sistemas en los barrios sociales, así como los calefones solares que son súper eficientes. Actualmente están trabajando con el municipio de Bariloche y con Vivienda y Desarrollo Social de Nación en el proyecto de 100 casas que podrían convertirse en mil por año para ese municipio.
Geotermia y calefones solares son soluciones tan sencillas, baratas, sustentables y tan al alcance de la mano que cuesta creer que no se usen más.



Equipo de Fovisee en Proyecto Bariloche: Arq. Ana Laura de Andrés Arq. Natalia Rozenwurcel Arq. Sergio Cossani Ing. Santiago Moreno Ing. Elisa Romero Lic. Nicolás Maggio Instituciones que participan: Embajada de Alemania Municipio de Bariloche a través del Instituto de Tierra y Vivienda, Secretaría de Desarrollo Urbano y Subsecretaría de Medio Ambiente.


Fuente Jurado Miguel (9 de agosto de 2017), "Calefacción y refrigeración gratis usando la temperatura de la tierra", disponible en  https://www.clarin.com/arq/calefaccion-refrigeracion-gratis-usando-temperatura-tierra_0_S1rVadPwW.html

domingo, 28 de mayo de 2017

Los primeros pasos en la estación meteorológica

Un desafío nuevo que nos permite aprender entre todos


La estación meteorológica es el proyecto que nos permite comenzar a trabajar entre todos, donde cada uno cumple un papel importante y necesario. Hay que registrar los datos y compartirlos para generar una base de datos que será insumo de diversas materias. 

En marzo se publicó Renovar, reescribir, pensar en nuevas propuestas áulicas, desde hace poco este proyecto comenzó a dar sus primeros pasos. 

La Estación Meteorológica Automática fue colocada por
el personal de Taller  de la EEST N°1 de Longchamps
en el techo de dicha institución



Con la pantalla que se encuentra en la biblioteca
se registran los datos que se tabulan
en un documento de "Hoja de Cálculo" del google drive

Aunque la estación automática tiene un programa que permite obtener automáticamente los datos en un archivo Excel, entre todos registramos. Esto fue discutido por un grupo de docentes y, se consideró con mayor valor pedagógico el hacer un camino artesanal, colaborativo e interdisciplinario. 


En este documento de "Hoja de Cálculo" del Google Drive se podrá encontrar los datos obtenidos y más abajo está el enlace para descargarlo y usarlos sin conexión en el aula.

https://docs.google.com/spreadsheets/d/1Ryq0FDneyn_d_WwAJOEpwfx_BxTMzdA7IYUCCduZ3I4/pub?output=xlsx

Link recomendado
Clasificación de las nubes 

viernes, 28 de abril de 2017

Maravillas que sólo se pueden vivir en la Base Belgrano II

24 horas siguiendo al Sol en la Antártida



Time-lapse de 24 horas en la Base Belgrano 2, 
Antártida Argentina, siguiendo el movimiento aparente del Sol

Carlos Rossi (25-enero-2017): "24 horas siguiendo al Sol en la Antártida", [archivo de video], disponible en https://www.youtube.com/watch?v=go_gi4WWGjA

Aparece la Luna y no llega sola




Time-lapse de 24 horas en la Base Belgrano 2, Antártida Argentina. 
En éste video se puede ver la salida de la Luna, del Sol y las auroras australes.

Carlos Rossi (17-marzo-2017). "Aparece la Luna y no llega sola", [archivo de video], disponible en https://www.youtube.com/watch?v=uSV_u-voV64

Publicación del Facebook "Estación Meteorológica Base Belgrano II"
21 de abril de 2017


Auroras Australes de color verde tiñen el cielo.
Y sobre la superficie del suelo se observa una franja de color azul,
esta corresponde a  la Cueva de Hielo que se encuentra iluminada en su interior.
Foto de Lucas Merlo (Meteorólogo CAI 2017, Base Belgrano II)

Publicación del Facebook "Estación Meteorológica Base Belgrano II"
25 de abril de 2017

"A partir de hoy comienza la NOCHE POLAR en la Base Belgrano II, el Sol permanecerá bajo en el horizonte durante 24 hs. seguidas y no volverá a amanecer por 112 días; en algunas horas del día podremos apreciar una tenue luz conocida como penumbra pero con el tiempo nos invadirá la noche total. 😁👍"

domingo, 26 de marzo de 2017

Una escuela de Chubut fabrica generadores eólicos con fines solidarios

La solución a la falta de servicios básicos la dieron los alumnos de una escuela secundaria. Las energías alternativas fueron implementadas para tal fin. 

video


Este  trabajo se realizó en la Escuela Agrotécnica Nº 1728 de la localidad chubutense de Cholila, junto a su profesor de tecnología, comenzaron a fabricar generadores eólicos. El proyecto comenzó en el 2014 con la materia de sexto año Proyectos Tecnológicos, a la que asisten alumnos que proviene de la estepa y cordillera chubutense, y también del oeste de Río Negro.

Nahuel Ancina, profesor de la escuela e integrante de la Fundación Cruzada Patagónica, explicó a Télam que la iniciativa surgió al descubrir que "la mayoría de los alumnos del campo no tenía luz en sus hogares, ni acceso al agua de forma directa". 

"Entonces nos plantemos cómo podíamos enseñar a los alumnos a realizar una producción agrícola ganadera sustentable dándoles acceso primero a las condiciones mínimas para vivir cómodamente", agregó el docente y precisó que buscaron organizar una materia en la que puedan aplicar la tecnología en soluciones concretas.

Los alumnos empezaron con el armado del molino desde el inicio de las clases, lo que incluye el tallado de las aspas, y el armado del rotor y estator del generador. Ancina dijo que cada uno "arma íntegramente cada una de las piezas que conforman el generador, por lo que si de ser necesario repararlo o hacer otro, está en condiciones de hacerlo".

Los fondos para llevar adelante este proyecto se consiguen a través de donantes que aportan a la Fundación Cruzada Patagonia y con la colaboración de la ONG 500 RPM, especializada en generadores eólicos.

Las bajas temperaturas del sur constituyeron un desafío para el equipo de renovables de la APN. Tuvieron que solucionar temas como los de hielo sobre las aspas (se pintaron con pintura epoxi color negro), principio de congelamiento de las máquinas, cenizas volcánicas, protección de los sistemas de almacenaje de energía (se fabricaron cajones aislados térmicamente), granizo, etc. 

A lo largo del año, los alumnos de la escuela de Cholila construyen un aerogenerador y al final del periodo lectivo lo instalan en la casa de la familia elegida. Los chicos también participan de un primer viaje de diagnóstico, durante el cual conocen la realidad que se vive en el campo. "Entonces deja de ser una materia y se vuelve algo personal," cuenta Nahuel. "Lo que más me interesa es que ellos sean solidarios y que esta experiencia los marque", concluye.

¡¡Nada los detuvo!!
Aplausos a los alumnos y profesores que hicieron este excelente trabajo. 


Fuentes:
La Nación (17- marzo-2017), Una escuela de Chubut fabrica generadores eólicos para familias carenciadas, La Nación, disponible en http://www.lanacion.com.ar/1994273-una-escuela-de-chubut-fabrica-generadores-eolicos-para-familias-carenciadas

Proietti Luciana (1 -dic-2016),  Energía eólica: tres historias muestran cómo su uso puede cambiar la realidad rural de la Patagonia,  La Nación, disponible en http://www.lanacion.com.ar/1958754-tres-historias-en-que-el-uso-de-energia-eolica-le-cambio-la-vida-a-pobladores-rurales-de-la-patagonia

La Nación (25 -marzo-2017),  Página Facebook La Nación, Una escuela de Chubut fabrica generadores eólicos para familias carenciadas.[archivo de Video]  de disponible en https://www.facebook.com/lanacion/videos/10154651659299220/?pnref=story 

sábado, 25 de marzo de 2017

El ozono superó el valor de los 25 últimos años e indica recuperación de la capa


La medición que realiza el país en conjunto con Finlandia en la Antártida registró valores superiores al de los últimos años.

En una de las atmósferas más puras que existen, Argentina mide la capa de ozono en el Pabellón Científico de la base antártica Marambio, en un proyecto conjunto con Finlandia que registró valores superiores a los anteriores 25 años, lo que indica que “la capa de ozono se recupera” por rectificación de la acción humana que la había deteriorado.

“El 21 de enero tuvimos una medición de ozono en la que el valor supera ampliamente el promedio de todas las mediciones realizadas en Marambio entre 1989 y 2016”, cuenta el meteorólogo Marcos Moreno en una entrevista durante la estadía que Télam mantiene en la base antártica asistida por la Fuerza Aérea Argentina. 

El ozono es un gas que se forma en la atmósfera estableciendo una capa que bloquea la radiación solar ultravioleta dañina (UV-C), que incrementa el riesgo de cáncer de piel y daña al fitoplancton de los mares, entre otros perjuicios. Si se comprimiera alrededor de la atmósfera todo el ozono disponible, la capa formada mediría tres milímetros, denominada 300 unidades de Dobson en referencia al científico inglés que ideó el método de medición. Son suficientes e imprescindibles para absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta UV-C.

La capa había resultado gravemente dañada por el uso de aerosoles refrigerantes luego prohibidos, que alteraron el ozono como daño colateral. Inventada para ser usada en refrigeración, la molécula de clorofluorcarbono (CFC) empezó a agotar el ozono natural presente en la alta atmósfera y produjo una disminución que fue observada en 1974 por Mario Molina y Frank Sherwood Rowland, en un trabajo que les significó el Nobel de Química 1995 junto a Paul Crutzen.

Una década después de esa observación, el servicio antártico británico publicó en 1985 el estudio que mostraba una disminución alarmante de la capa en la región polar, el “agujero de ozono” por el cual una veintena de países, entre los que se contaban productores de CFC, suscribieron el Protocolo de Montreal que entró en vigencia en 1989.

“En los últimos tiempos estamos viendo que hay una mejora en esa capa de ozono que va de la mano con el Protocolo de Montreal: se está comprobando que el hombre, poniéndose de acuerdo, puede llegar a mejorar lo que el mismo hombre deterioró”, balancea Moreno.

“Por una serie de mediciones que estamos comparando con la histórica que tenemos del ’89, nos estamos dando cuenta de que la capa de ozono está recuperando valores” que indican que el adelgazamiento sobre la Antártida comenzó a revertirse, planteó.

“Estimamos que para el 2050 debería estar en los valores previos al uso del CFC y todos los aerosoles que destruyen el ozono, lo que significa que el hombre puede alterar su comportamiento, y ese comportamiento, cuando nos ponemos de acuerdo sin distinción de bandera, credo, religión, tiene repercusión en el medio ambiente”, enfatizó.

Junto al técnico del área electrónica Marco Albertini, la tarea de Moreno está abocada a la medición del ozono con dos métodos, óptico y químico, además de estudios complementarios de aerosoles y partículas en la atmósfera.



“A través del espectrofotómetro de Dobson se hace la descomposición de la luz solar que recibimos a nivel superficial, medimos una longitud de un par de onda que es alterada por el ozono y otro par que no lo es, y por comparación en un software sale una unidad de medida que estima el ancho de la capa de ozono”, detalla Moreno.

A nivel internacional se considera que por debajo de 200 unidades Dobson se está dentro del ‘agujero de ozono’, lo que normalmente se da en la primavera antártica. La medición que pudo observar Télam dio 258 unidades Dobson. El método químico requiere el lanzamiento de una ozono sonda a la atmósfera, un enorme globo de dos metros de diámetro inflado con Helio que toma cada segundo muestras de aire. Ese aire reacciona con una solución salina que genera una corriente transmitida por radiofrecuencia a un software, lo que permite medir la cantidad de ozono a medida que la sonda va ascendiendo hacia los 30.000 metros. 

El Pabellón Científico es propiedad del Servicio Meteorológico Nacional y comparte espacio con la Dirección Nacional del Antártico y el Laboratorio Multidisciplinario de Marambio, que miden el ozono con un tercer método, el sistema Brewer automatizado.

Medir el ozono en Marambio es importante por la ubicación geográfica en la que está la Base, prácticamente en la periferia del evento ‘agujero de ozono’, obteniendo valores de ozono dentro y fuera del “agujero”. Alrededor del Continente Antártico se da el fenómeno ‘vórtice polar’, que consiste en centros de baja presión que no permiten el intercambio de masas de aire entre el interior y el exterior del evento.

Albertini relata que “en 2012, Finlandia concretó un proyecto con el Servicio Meteorológico para ampliar con un laboratorio de aerosoles el estudio de gases de efecto invernadero, black carbón (smog) y radiación UV-B (la que produce el bronceado y penetra la epidermis)”.  Moreno considera que “científicamente es importantísimo medir estas fluctuaciones, conocer el centro donde supuestamente está el ‘agujero de ozono’, saber si estamos dentro o fuera de estas 200 unidades Dobson que se toman como límite”.

“La medición constante no sólo repercute en la vida diaria de las personas, sino que medir el ozono acá es medirlo en una de las atmósferas más puras que existen, porque hay muy poca actividad humana que pueda llegar a alterar” el registro.

El meteorólogo sostiene que “el hombre es el que generó esta disminución en la capa de ozono, pero también el hombre está cambiando ese comportamiento de destrucción con la conducta de reemplazar ciertos componentes químicos por otros”.

Fuente
Celia Carbajal (22-marzo-2017), El ozono superó el valor de los 25 últimos años e indica recuperación de la capa, disponible en http://www.telam.com.ar/notas/201703/183297-crecio-ozono-recupera-capa.html#.WNMMX_vqgoQ.facebook 

Generador eólico y placas fotovoltaicas en la Base Marambio


El hombre debe encontrar la forma de generar energía en la Antártida, no es sólo para calefaccionar las casas, sino que también necesita: derretir el agua, hacer funcionar todos los artefactos que dependan de la electricidad, cocinar, etc. Y en cada caso fue un desafío que la tecnología, la ciencia y el ingenio fue resolviendo. Se llegó a diferentes soluciones, por ejemplo, usar generadores que se alimenten a GOA (Gas Oil Antártico) es una de las respuestas para obtener energía eléctrica. Por suerte, se siguió estudiando cómo mejorar y dar otras respuestas. 


Video realizado por la D44 de Base Marambio, 2013



Video realizado en el año 2012, forma parte de una serie que invita a conocer
 la Base Marambio, en este capítulo se ven las cisternas y los tambores con el combustible 

Foto de Hernán Pablo Socolovsky, (2014)
Departamento de Energía Solar de la CNEA
En la base antártica argentina Marambio, desde el 9 de diciembre de 2014, funciona un sistema fotovoltaico, cuyos ocho paneles se han instalado en los techos del edificio de terminal de pasajeros, desde donde inyecta energía eléctrica en la red de baja tensión. El sistema tiene una potencia de 1,92 kWp y está compuesto por 8 módulos de silicio de 240 Wp cada uno, con un inversor de tensión para conexión a red de 1,5 kW.

Un sistema fotovoltaicos interconectado a la red eléctrica genera energía eléctrica para alimentar los consumos del lugar donde fue instalado y la red funciona como reserva cuando no hay disponibilidad suficiente de energía solar, motivo por el cual dichos sistemas no necesitan acumulación en baterías.
Foto de Telam, (2017)

El proyecto ha sido liderado por un equipo de IRESUD (Interconexión a Red de Energía Solar Urbana Distribuida) -en la imagen-, una asociación público-privada que incluye a la Comisión Nacional de Energía Atómica (Departamento Energía Solar) y a la Universidad Nacional de San Martín (Escuela de Ciencia y Tecnología), por un lado, y a las empresas privadas Aldar, Edenor, Eurotec Nutrition Argentina, Qmax y Tyco Electronics Argentina.

El equipo de IRESUD que viajó a la Antártida para ejecutar este proyecto estuvo integrado por los ingenieros Hernán Socolovsky y Sebastián Muñoz, y los técnicos Daniel Raggio y Oscar Romanelli. “Estamos orgullosos de haber alcanzado este hito tan importante para el proyecto IRESUD“, dijo Julio Durán, director del Departamento de Energía Solar de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA ) y director en IRESUD. “Una de las ventajas diferenciales de la energía solar es su carácter renovable y ambientalmente amigable. En el caso de esta instalación en particular, también se pretende demostrar la factibilidad del uso de este tipo de tecnología en climas extremos como el de la Antártida“, resaltó.

Actualmente, siguen buscando nuevas opciones para abastecer de energía a la base, reemplazando, por lo menos, en algunos casos al GOA. Es decir, se intenta poder disminuir el consumo de combustible. Desde hace un tiempo, ensayan un generador eólico adaptado a los vientos extremos de la Antártida.

Aerogenerador
La instalación de dos generadores eólicos en la Base Marambio permitirá el ahorro de 118 tambores de combustible al año, y se dejaría de emitir 22 toneladas de dióxido de carbono (CO2).

El generador eólico fue diseñado con palas que pueden plegarse como las ramas de una palmera ante los vientos extremos que azotan la Base Marambio, comenzó a ser ensayado por el mismo grupo de investigación y desarrollo que instaló paneles solares en la base antártica, para sumar energías renovables no contaminantes como reserva energética. 

Foto que permite ver
las dimensiones del aerogenerador
En una entrevista realizada durante la estadía de un enviado de Télam a la Base Marambio, en marzo del 2017, los ingenieros Eduardo Martins Do Vale y Ricardo Bolzi contaron que la idea final del proyecto no sólo es desarrollar un aerogenerador para climas extremos sino también “instalar un pequeño parque eólico en la base Marambio de cuatro o cinco máquinas” una vez que esté listo el prototipo.

“Es algo parecido a lo que hacen las palmeras con sus ramas flexibles, Un generador eólico diseñado con palas que pueden plegarse como las ramas de una palmera ante los vientos extremos que azotan Marambio, es ensayado por el mismo grupo de investigación y desarrollo que instaló paneles solares en la base antártica, para sumar energías renovables no contaminantes como reserva energética. que están paradas y son lo único que queda en pie porque se acomodan: no le quieren ganar al viento”, afirmó Do Vale, jefe de proyecto y diseñador del aerogenerador.

Por la estructura rugosa del suelo y por estar elevada en una meseta de 200 metros sobre el nivel del mar, la base antártica Marambio tiene viento que no es laminar, como requiere un aerogenerador tradicional, sino arrafagado y turbulento, y que reportó la última semana una velocidad de 120 kilómetros por hora en jornadas en que fue prohibido salir a la intemperie.

“Con dos máquinas eólicas, se estima que ahorraría 118 tambores de combustible al año y dejaría de emitir 22 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera; proyectándolo a cuatro, estaríamos ahorrando 236 tambores al año y dejaríamos de emitir 44 toneladas de CO2, estimó Bolzi, asesor técnico del proyecto.

Cisternas
Los ingenieros razonan que, sobre el total de unos 4.000 tambores de gasoil antártico que consume anualmente Marambio, esos 236 tambores representarían un ahorro de cinco vuelos al actual puente aéreo que trae combustible a la Base, con un avión Hércules que transporta unos 50 tambores por viaje.

Aunque aclaran que no se trata de dejar de tener esos 236 tambores de gasoil antártico para ahorrar plata, sino que se busca que la energía eólica le dé a la Base “39 días más de supervivencia sin combustible”.

“Es decir, si hay un inconveniente como ahora, que no se dispone de barco y hay que hacer un puente aéreo para abastecerla, le da la posibilidad de un colchón de tiempo si por cuestiones meteorológicas el combustible no puede llegar”, enfatizó Bolzi.

En la Antártida, un edificio que no es calefaccionado se pierde. Los parámetros climáticos promedio de entre 17 grados positivos y 38 grados bajo cero no son los únicos rigores del clima polar que soporta Marambio, donde el viento puede soplar a 40 nudos y el ‘mar de nubes’ que suele estacionarse sobre la meseta impide ver la pista de poco más de mil metros en la que tiene que posarse el Hércules.

El aerogenerador es uno de los proyectos que promueve la dirección general de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina, conducida por el Comodoro Mayor Antonio Sacco. 

Poner un aerogenerador en la Antártida implica sortear un primer escollo que es el clima extremo. El segundo, los aspectos geográficos. El tercero, el tipo de suelo llamado ‘permafrost’, que con alto contenido de silicio y veteado por chorrillos, se ablanda con temperaturas positivas y resulta un piso movedizo para las estructuras.

La originalidad del diseño radica en las palas, que se pliegan desde la máquina eólica, en un aerogenerador que está en ensayo en Río Gallegos mientras se termina de fijar la plataforma que lo sostendrá en el desafiante ‘permafrost’, a veces congelado y firme y otras, un flan de chocolate .

La segunda etapa es controlar la eficiencia para inyectar directamente la energía producida con el viento a la red de Marambio, en forma similar a la que se usa en el continente con parques eólicos pequeños, medianos o gigantescos -como los de La Rioja o Puerto Madryn-, que aportan al sistema interconectado nacional. Do Vale y Bolzi están abocados a la supervivencia de la máquina: una vez que sepan que no se va a romper, comenzará la etapa de ensayo, estimada en un año, para hacerla lo más eficiente posible.

“Somos firmantes del tratado de Kyoto, buscamos hacer ciencia en la Antártida y tratamos de contaminar lo menos posible, objetivo que tenemos como país hace 130 años, y este proyecto va de la mano con eso porque utiliza energías renovables para bajar los niveles de contaminación”, reivindicó Bolzi.

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