domingo, 28 de mayo de 2017

Los primeros pasos en la estación meteorológica

Un desafío nuevo que nos permite aprender entre todos


La estación meteorológica es el proyecto que nos permite comenzar a trabajar entre todos, donde cada uno cumple un papel importante y necesario. Hay que registrar los datos y compartirlos para generar una base de datos que será insumo de diversas materias. 

En marzo se publicó Renovar, reescribir, pensar en nuevas propuestas áulicas, desde hace poco este proyecto comenzó a dar sus primeros pasos. 

La Estación Meteorológica Automática fue colocada por
el personal de Taller  de la EEST N°1 de Longchamps
en el techo de dicha institución



Con la pantalla que se encuentra en la biblioteca
se registran los datos que se tabulan
en un documento de "Hoja de Cálculo" del google drive

Aunque la estación automática tiene un programa que permite obtener automáticamente los datos en un archivo Excel, entre todos registramos. Esto fue discutido por un grupo de docentes y, se consideró con mayor valor pedagógico el hacer un camino artesanal, colaborativo e interdisciplinario. 


En este documento de "Hoja de Cálculo" del Google Drive se podrá encontrar los datos obtenidos y más abajo está el enlace para descargarlo y usarlos sin conexión en el aula.

https://docs.google.com/spreadsheets/d/1Ryq0FDneyn_d_WwAJOEpwfx_BxTMzdA7IYUCCduZ3I4/pub?output=xlsx

Link recomendado
Clasificación de las nubes 

viernes, 28 de abril de 2017

Maravillas que sólo se pueden vivir en la Base Belgrano II

24 horas siguiendo al Sol en la Antártida



Time-lapse de 24 horas en la Base Belgrano 2, 
Antártida Argentina, siguiendo el movimiento aparente del Sol

Carlos Rossi (25-enero-2017): "24 horas siguiendo al Sol en la Antártida", [archivo de video], disponible en https://www.youtube.com/watch?v=go_gi4WWGjA

Aparece la Luna y no llega sola




Time-lapse de 24 horas en la Base Belgrano 2, Antártida Argentina. 
En éste video se puede ver la salida de la Luna, del Sol y las auroras australes.

Carlos Rossi (17-marzo-2017). "Aparece la Luna y no llega sola", [archivo de video], disponible en https://www.youtube.com/watch?v=uSV_u-voV64

Publicación del Facebook "Estación Meteorológica Base Belgrano II"
21 de abril de 2017


Auroras Australes de color verde tiñen el cielo.
Y sobre la superficie del suelo se observa una franja de color azul,
esta corresponde a  la Cueva de Hielo que se encuentra iluminada en su interior.
Foto de Lucas Merlo (Meteorólogo CAI 2017, Base Belgrano II)

Publicación del Facebook "Estación Meteorológica Base Belgrano II"
25 de abril de 2017

"A partir de hoy comienza la NOCHE POLAR en la Base Belgrano II, el Sol permanecerá bajo en el horizonte durante 24 hs. seguidas y no volverá a amanecer por 112 días; en algunas horas del día podremos apreciar una tenue luz conocida como penumbra pero con el tiempo nos invadirá la noche total. 😁👍"

domingo, 26 de marzo de 2017

Una escuela de Chubut fabrica generadores eólicos con fines solidarios

La solución a la falta de servicios básicos la dieron los alumnos de una escuela secundaria. Las energías alternativas fueron implementadas para tal fin. 

video


Este  trabajo se realizó en la Escuela Agrotécnica Nº 1728 de la localidad chubutense de Cholila, junto a su profesor de tecnología, comenzaron a fabricar generadores eólicos. El proyecto comenzó en el 2014 con la materia de sexto año Proyectos Tecnológicos, a la que asisten alumnos que proviene de la estepa y cordillera chubutense, y también del oeste de Río Negro.

Nahuel Ancina, profesor de la escuela e integrante de la Fundación Cruzada Patagónica, explicó a Télam que la iniciativa surgió al descubrir que "la mayoría de los alumnos del campo no tenía luz en sus hogares, ni acceso al agua de forma directa". 

"Entonces nos plantemos cómo podíamos enseñar a los alumnos a realizar una producción agrícola ganadera sustentable dándoles acceso primero a las condiciones mínimas para vivir cómodamente", agregó el docente y precisó que buscaron organizar una materia en la que puedan aplicar la tecnología en soluciones concretas.

Los alumnos empezaron con el armado del molino desde el inicio de las clases, lo que incluye el tallado de las aspas, y el armado del rotor y estator del generador. Ancina dijo que cada uno "arma íntegramente cada una de las piezas que conforman el generador, por lo que si de ser necesario repararlo o hacer otro, está en condiciones de hacerlo".

Los fondos para llevar adelante este proyecto se consiguen a través de donantes que aportan a la Fundación Cruzada Patagonia y con la colaboración de la ONG 500 RPM, especializada en generadores eólicos.

Las bajas temperaturas del sur constituyeron un desafío para el equipo de renovables de la APN. Tuvieron que solucionar temas como los de hielo sobre las aspas (se pintaron con pintura epoxi color negro), principio de congelamiento de las máquinas, cenizas volcánicas, protección de los sistemas de almacenaje de energía (se fabricaron cajones aislados térmicamente), granizo, etc. 

A lo largo del año, los alumnos de la escuela de Cholila construyen un aerogenerador y al final del periodo lectivo lo instalan en la casa de la familia elegida. Los chicos también participan de un primer viaje de diagnóstico, durante el cual conocen la realidad que se vive en el campo. "Entonces deja de ser una materia y se vuelve algo personal," cuenta Nahuel. "Lo que más me interesa es que ellos sean solidarios y que esta experiencia los marque", concluye.

¡¡Nada los detuvo!!
Aplausos a los alumnos y profesores que hicieron este excelente trabajo. 


Fuentes:
La Nación (17- marzo-2017), Una escuela de Chubut fabrica generadores eólicos para familias carenciadas, La Nación, disponible en http://www.lanacion.com.ar/1994273-una-escuela-de-chubut-fabrica-generadores-eolicos-para-familias-carenciadas

Proietti Luciana (1 -dic-2016),  Energía eólica: tres historias muestran cómo su uso puede cambiar la realidad rural de la Patagonia,  La Nación, disponible en http://www.lanacion.com.ar/1958754-tres-historias-en-que-el-uso-de-energia-eolica-le-cambio-la-vida-a-pobladores-rurales-de-la-patagonia

La Nación (25 -marzo-2017),  Página Facebook La Nación, Una escuela de Chubut fabrica generadores eólicos para familias carenciadas.[archivo de Video]  de disponible en https://www.facebook.com/lanacion/videos/10154651659299220/?pnref=story 

sábado, 25 de marzo de 2017

El ozono superó el valor de los 25 últimos años e indica recuperación de la capa


La medición que realiza el país en conjunto con Finlandia en la Antártida registró valores superiores al de los últimos años.

En una de las atmósferas más puras que existen, Argentina mide la capa de ozono en el Pabellón Científico de la base antártica Marambio, en un proyecto conjunto con Finlandia que registró valores superiores a los anteriores 25 años, lo que indica que “la capa de ozono se recupera” por rectificación de la acción humana que la había deteriorado.

“El 21 de enero tuvimos una medición de ozono en la que el valor supera ampliamente el promedio de todas las mediciones realizadas en Marambio entre 1989 y 2016”, cuenta el meteorólogo Marcos Moreno en una entrevista durante la estadía que Télam mantiene en la base antártica asistida por la Fuerza Aérea Argentina. 

El ozono es un gas que se forma en la atmósfera estableciendo una capa que bloquea la radiación solar ultravioleta dañina (UV-C), que incrementa el riesgo de cáncer de piel y daña al fitoplancton de los mares, entre otros perjuicios. Si se comprimiera alrededor de la atmósfera todo el ozono disponible, la capa formada mediría tres milímetros, denominada 300 unidades de Dobson en referencia al científico inglés que ideó el método de medición. Son suficientes e imprescindibles para absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta UV-C.

La capa había resultado gravemente dañada por el uso de aerosoles refrigerantes luego prohibidos, que alteraron el ozono como daño colateral. Inventada para ser usada en refrigeración, la molécula de clorofluorcarbono (CFC) empezó a agotar el ozono natural presente en la alta atmósfera y produjo una disminución que fue observada en 1974 por Mario Molina y Frank Sherwood Rowland, en un trabajo que les significó el Nobel de Química 1995 junto a Paul Crutzen.

Una década después de esa observación, el servicio antártico británico publicó en 1985 el estudio que mostraba una disminución alarmante de la capa en la región polar, el “agujero de ozono” por el cual una veintena de países, entre los que se contaban productores de CFC, suscribieron el Protocolo de Montreal que entró en vigencia en 1989.

“En los últimos tiempos estamos viendo que hay una mejora en esa capa de ozono que va de la mano con el Protocolo de Montreal: se está comprobando que el hombre, poniéndose de acuerdo, puede llegar a mejorar lo que el mismo hombre deterioró”, balancea Moreno.

“Por una serie de mediciones que estamos comparando con la histórica que tenemos del ’89, nos estamos dando cuenta de que la capa de ozono está recuperando valores” que indican que el adelgazamiento sobre la Antártida comenzó a revertirse, planteó.

“Estimamos que para el 2050 debería estar en los valores previos al uso del CFC y todos los aerosoles que destruyen el ozono, lo que significa que el hombre puede alterar su comportamiento, y ese comportamiento, cuando nos ponemos de acuerdo sin distinción de bandera, credo, religión, tiene repercusión en el medio ambiente”, enfatizó.

Junto al técnico del área electrónica Marco Albertini, la tarea de Moreno está abocada a la medición del ozono con dos métodos, óptico y químico, además de estudios complementarios de aerosoles y partículas en la atmósfera.



“A través del espectrofotómetro de Dobson se hace la descomposición de la luz solar que recibimos a nivel superficial, medimos una longitud de un par de onda que es alterada por el ozono y otro par que no lo es, y por comparación en un software sale una unidad de medida que estima el ancho de la capa de ozono”, detalla Moreno.

A nivel internacional se considera que por debajo de 200 unidades Dobson se está dentro del ‘agujero de ozono’, lo que normalmente se da en la primavera antártica. La medición que pudo observar Télam dio 258 unidades Dobson. El método químico requiere el lanzamiento de una ozono sonda a la atmósfera, un enorme globo de dos metros de diámetro inflado con Helio que toma cada segundo muestras de aire. Ese aire reacciona con una solución salina que genera una corriente transmitida por radiofrecuencia a un software, lo que permite medir la cantidad de ozono a medida que la sonda va ascendiendo hacia los 30.000 metros. 

El Pabellón Científico es propiedad del Servicio Meteorológico Nacional y comparte espacio con la Dirección Nacional del Antártico y el Laboratorio Multidisciplinario de Marambio, que miden el ozono con un tercer método, el sistema Brewer automatizado.

Medir el ozono en Marambio es importante por la ubicación geográfica en la que está la Base, prácticamente en la periferia del evento ‘agujero de ozono’, obteniendo valores de ozono dentro y fuera del “agujero”. Alrededor del Continente Antártico se da el fenómeno ‘vórtice polar’, que consiste en centros de baja presión que no permiten el intercambio de masas de aire entre el interior y el exterior del evento.

Albertini relata que “en 2012, Finlandia concretó un proyecto con el Servicio Meteorológico para ampliar con un laboratorio de aerosoles el estudio de gases de efecto invernadero, black carbón (smog) y radiación UV-B (la que produce el bronceado y penetra la epidermis)”.  Moreno considera que “científicamente es importantísimo medir estas fluctuaciones, conocer el centro donde supuestamente está el ‘agujero de ozono’, saber si estamos dentro o fuera de estas 200 unidades Dobson que se toman como límite”.

“La medición constante no sólo repercute en la vida diaria de las personas, sino que medir el ozono acá es medirlo en una de las atmósferas más puras que existen, porque hay muy poca actividad humana que pueda llegar a alterar” el registro.

El meteorólogo sostiene que “el hombre es el que generó esta disminución en la capa de ozono, pero también el hombre está cambiando ese comportamiento de destrucción con la conducta de reemplazar ciertos componentes químicos por otros”.

Fuente
Celia Carbajal (22-marzo-2017), El ozono superó el valor de los 25 últimos años e indica recuperación de la capa, disponible en http://www.telam.com.ar/notas/201703/183297-crecio-ozono-recupera-capa.html#.WNMMX_vqgoQ.facebook 

Generador eólico y placas fotovoltaicas en la Base Marambio


El hombre debe encontrar la forma de generar energía en la Antártida, no es sólo para calefaccionar las casas, sino que también necesita: derretir el agua, hacer funcionar todos los artefactos que dependan de la electricidad, cocinar, etc. Y en cada caso fue un desafío que la tecnología, la ciencia y el ingenio fue resolviendo. Se llegó a diferentes soluciones, por ejemplo, usar generadores que se alimenten a GOA (Gas Oil Antártico) es una de las respuestas para obtener energía eléctrica. Por suerte, se siguió estudiando cómo mejorar y dar otras respuestas. 


Video realizado por la D44 de Base Marambio, 2013



Video realizado en el año 2012, forma parte de una serie que invita a conocer
 la Base Marambio, en este capítulo se ven las cisternas y los tambores con el combustible 

Foto de Hernán Pablo Socolovsky, (2014)
Departamento de Energía Solar de la CNEA
En la base antártica argentina Marambio, desde el 9 de diciembre de 2014, funciona un sistema fotovoltaico, cuyos ocho paneles se han instalado en los techos del edificio de terminal de pasajeros, desde donde inyecta energía eléctrica en la red de baja tensión. El sistema tiene una potencia de 1,92 kWp y está compuesto por 8 módulos de silicio de 240 Wp cada uno, con un inversor de tensión para conexión a red de 1,5 kW.

Un sistema fotovoltaicos interconectado a la red eléctrica genera energía eléctrica para alimentar los consumos del lugar donde fue instalado y la red funciona como reserva cuando no hay disponibilidad suficiente de energía solar, motivo por el cual dichos sistemas no necesitan acumulación en baterías.
Foto de Telam, (2017)

El proyecto ha sido liderado por un equipo de IRESUD (Interconexión a Red de Energía Solar Urbana Distribuida) -en la imagen-, una asociación público-privada que incluye a la Comisión Nacional de Energía Atómica (Departamento Energía Solar) y a la Universidad Nacional de San Martín (Escuela de Ciencia y Tecnología), por un lado, y a las empresas privadas Aldar, Edenor, Eurotec Nutrition Argentina, Qmax y Tyco Electronics Argentina.

El equipo de IRESUD que viajó a la Antártida para ejecutar este proyecto estuvo integrado por los ingenieros Hernán Socolovsky y Sebastián Muñoz, y los técnicos Daniel Raggio y Oscar Romanelli. “Estamos orgullosos de haber alcanzado este hito tan importante para el proyecto IRESUD“, dijo Julio Durán, director del Departamento de Energía Solar de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA ) y director en IRESUD. “Una de las ventajas diferenciales de la energía solar es su carácter renovable y ambientalmente amigable. En el caso de esta instalación en particular, también se pretende demostrar la factibilidad del uso de este tipo de tecnología en climas extremos como el de la Antártida“, resaltó.

Actualmente, siguen buscando nuevas opciones para abastecer de energía a la base, reemplazando, por lo menos, en algunos casos al GOA. Es decir, se intenta poder disminuir el consumo de combustible. Desde hace un tiempo, ensayan un generador eólico adaptado a los vientos extremos de la Antártida.

Aerogenerador
La instalación de dos generadores eólicos en la Base Marambio permitirá el ahorro de 118 tambores de combustible al año, y se dejaría de emitir 22 toneladas de dióxido de carbono (CO2).

El generador eólico fue diseñado con palas que pueden plegarse como las ramas de una palmera ante los vientos extremos que azotan la Base Marambio, comenzó a ser ensayado por el mismo grupo de investigación y desarrollo que instaló paneles solares en la base antártica, para sumar energías renovables no contaminantes como reserva energética. 

Foto que permite ver
las dimensiones del aerogenerador
En una entrevista realizada durante la estadía de un enviado de Télam a la Base Marambio, en marzo del 2017, los ingenieros Eduardo Martins Do Vale y Ricardo Bolzi contaron que la idea final del proyecto no sólo es desarrollar un aerogenerador para climas extremos sino también “instalar un pequeño parque eólico en la base Marambio de cuatro o cinco máquinas” una vez que esté listo el prototipo.

“Es algo parecido a lo que hacen las palmeras con sus ramas flexibles, Un generador eólico diseñado con palas que pueden plegarse como las ramas de una palmera ante los vientos extremos que azotan Marambio, es ensayado por el mismo grupo de investigación y desarrollo que instaló paneles solares en la base antártica, para sumar energías renovables no contaminantes como reserva energética. que están paradas y son lo único que queda en pie porque se acomodan: no le quieren ganar al viento”, afirmó Do Vale, jefe de proyecto y diseñador del aerogenerador.

Por la estructura rugosa del suelo y por estar elevada en una meseta de 200 metros sobre el nivel del mar, la base antártica Marambio tiene viento que no es laminar, como requiere un aerogenerador tradicional, sino arrafagado y turbulento, y que reportó la última semana una velocidad de 120 kilómetros por hora en jornadas en que fue prohibido salir a la intemperie.

“Con dos máquinas eólicas, se estima que ahorraría 118 tambores de combustible al año y dejaría de emitir 22 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera; proyectándolo a cuatro, estaríamos ahorrando 236 tambores al año y dejaríamos de emitir 44 toneladas de CO2, estimó Bolzi, asesor técnico del proyecto.

Cisternas
Los ingenieros razonan que, sobre el total de unos 4.000 tambores de gasoil antártico que consume anualmente Marambio, esos 236 tambores representarían un ahorro de cinco vuelos al actual puente aéreo que trae combustible a la Base, con un avión Hércules que transporta unos 50 tambores por viaje.

Aunque aclaran que no se trata de dejar de tener esos 236 tambores de gasoil antártico para ahorrar plata, sino que se busca que la energía eólica le dé a la Base “39 días más de supervivencia sin combustible”.

“Es decir, si hay un inconveniente como ahora, que no se dispone de barco y hay que hacer un puente aéreo para abastecerla, le da la posibilidad de un colchón de tiempo si por cuestiones meteorológicas el combustible no puede llegar”, enfatizó Bolzi.

En la Antártida, un edificio que no es calefaccionado se pierde. Los parámetros climáticos promedio de entre 17 grados positivos y 38 grados bajo cero no son los únicos rigores del clima polar que soporta Marambio, donde el viento puede soplar a 40 nudos y el ‘mar de nubes’ que suele estacionarse sobre la meseta impide ver la pista de poco más de mil metros en la que tiene que posarse el Hércules.

El aerogenerador es uno de los proyectos que promueve la dirección general de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina, conducida por el Comodoro Mayor Antonio Sacco. 

Poner un aerogenerador en la Antártida implica sortear un primer escollo que es el clima extremo. El segundo, los aspectos geográficos. El tercero, el tipo de suelo llamado ‘permafrost’, que con alto contenido de silicio y veteado por chorrillos, se ablanda con temperaturas positivas y resulta un piso movedizo para las estructuras.

La originalidad del diseño radica en las palas, que se pliegan desde la máquina eólica, en un aerogenerador que está en ensayo en Río Gallegos mientras se termina de fijar la plataforma que lo sostendrá en el desafiante ‘permafrost’, a veces congelado y firme y otras, un flan de chocolate .

La segunda etapa es controlar la eficiencia para inyectar directamente la energía producida con el viento a la red de Marambio, en forma similar a la que se usa en el continente con parques eólicos pequeños, medianos o gigantescos -como los de La Rioja o Puerto Madryn-, que aportan al sistema interconectado nacional. Do Vale y Bolzi están abocados a la supervivencia de la máquina: una vez que sepan que no se va a romper, comenzará la etapa de ensayo, estimada en un año, para hacerla lo más eficiente posible.

“Somos firmantes del tratado de Kyoto, buscamos hacer ciencia en la Antártida y tratamos de contaminar lo menos posible, objetivo que tenemos como país hace 130 años, y este proyecto va de la mano con eso porque utiliza energías renovables para bajar los niveles de contaminación”, reivindicó Bolzi.

Publicaciones  del blog recomendadas para ampliar la información:

Fuente

viernes, 24 de marzo de 2017

Meteorólogos del confín antártico



La nota que se comparte en este espacio tiene tres errores: 
  • Uno de tipeo, al omitir algunas letras del nombre de la isla próxima a la Isla Marambio, algo que puede suceder al escribir como suena ,"Cokbur". En donde se refiere a la Isla Cockburn, en el texto, fue corregido su nombre para poder buscar más información sin dificultades. 
  • Los otros dos errores se refieren a confundir la palabra tiempo con clima, en cada caso se marcaron en verde y se puso la sugerencia entre paréntesis. 
    • El tiempo: es un conjunto de fenómenos atmosféricos en un momento determinado 
    • El clima: son las condiciones meteorológicas medias durante un tiempo prolongado.
Meteorólogos del confín antártico

Cuando decidió postularse al Servicio Meteorológico Nacional, Noemí Troche tenía el sueño de conocer la Antártida, donde es pronosticadora en un equipo de expertos en meteorología aeronáutica y científica, que hoy celebran el Día Meteorológico Mundial en la Base Marambio con el desafío de obtener datos precisos para que en el aeródromo aterricen sin inconveniente helicópteros y aviones ante los bruscos cambios del clima (tendría que decir "tiempo").



“Hay fenómenos locales que se dan en la zona de Marambio que desmejoran el tiempo en diez minutos en los que pasamos de tener ocho o diez kilómetros de visibilidad a cien metros, y eso para la operación aérea es muy preocupante porque se cierra el aeródromo y no se puede operar”, cuenta Troche en una entrevista durante la estadía que Télam mantiene en la base antártica asistida por la Fuerza Aérea Argentina. Por eso, “el desafío de mi profesión el poder ir a la mayor exactitud posible en la previsión de los pronósticos”, enuncia.

El día está dedicado a la actividad en conmemoración al 23 de marzo de 1950, cuando fue constituida la Organización Meteorológica Mundial con 30 países miembros que actualmente suma 185 estados.

Marambio recibe en su pista de 1.100 metros a los aviones Hércules C-130 y Twin Otter y a los helicópteros MI17 y Bell, prestando la logística aeronáutica para la distribución de los científicos en el resto de las bases durante la Campaña de Verano, y el repliegue de los militares estacionados anualmente.

Haciendo pronóstico (probabilidad de ocurrencia) y observación (meteorología del lugar), en la oficina meteorológica de Marambio trabajan las pronosticadoras Noemí Troche -experta en clima antártico- y Silvia Diomedi - especialista en meteorología para navegación aérea-, junto a Marcelo Cardoso -jefe de Estación Meteorológica- y los observadores Natalia Galeano, Nadia Peralta, Diego Reta, Omar Becerra y Marcos Corvalán.

Dando un salto al pasado, Troche evoca que la “llenaba de orgullo poder venir y trabajar acá: me postulé porque siempre tuve el sueño de conocer la Antártida”.

“Cuando ingresé como pronosticadora, me preguntaron dónde quería ir y yo dije ‘a la Antártida’. Y cuando me preguntaron por qué, dije porque es un lugar donde no puede venir cualquiera. Cuando uno quiere ir a Rusia, se compra un pasaje y va a Rusia. Pero a la Antártida, aparte de que es nuestra, a menos que uno vaya a trabajar en determinadas áreas, no se tiene acceso”.

“En 2006 me anoté y fui seleccionada. Yo no conocía Marambio ni lo que era la meteorología antártica, acá ya había otro pronosticador que tenía experiencia, tuve el doble comando un mes y después sí me largué a elaborar sola los pronósticos”, relata.

“Cuando yo llegué, llegaba el buque que venía a hacer la descarga anual, en ese tiempo estaba el Irízar. Fue una semana de mucha locura en cuanto que hay muchos vuelos de helicópteros desde el barco hacia la Base trayendo combustible y víveres, aparte del Hércules trayendo gente en el recambio de dotación”, continúa.

A Troche “toda esa locura, con días de 17 grados bajo cero y la gente afuera trabajando”, le sorprendía. Hasta que se levantó una mañana, y a medida de que iba caminando hacia la oficina por un pasillo con ventanitas vio todo blanco nevado. “Me agarró una emoción tan grande de caer en el lugar en que estaba y que había cumplido mi sueño, y me largué a llorar”.

“En esa temporada me quedé seis meses. Fue una experiencia única para mí, y me fui llorando porque me parecía que nunca más iba a volver”.

No obstante, volvió en varias oportunidades: “seis meses del 2008 y todo un año en 2010-2011 (el plazo de la dotación comienza en octubre). A partir de entonces empecé a hacer entre 2011 y 2015 el apoyo meteorológico desde Río Gallegos para los cruces de los Hércules y bueno, aquí estoy”, celebra tras retornar como apoyo de la campaña científica de verano para un plazo de cuatro meses.

Isla Cockburn, foto Telam (2017)
"Suelo salir a caminar por el sector de pista -1.100 metros- y he bajado cuando salimos en grupo hasta la playa, fuimos a la pingüinera o hacia la vista del Cockburn pero siempre acompañados de un grupo de gente porque acá el clima (tendría que decir "tiempo") es muy cambiante. Uno tiene que preguntar cada vez que sale cómo está la meteorología y avisar en comunicaciones la cantidad de personas que salen a caminar."
Acerca de predecir lo impredecible, como lo son los eventos climáticos, la meteoróloga reivindica que “gracias a la tecnología y la informática, hoy en día podemos tener una mejor previsión del tiempo”.

Se ha mejorado la calidad de los pronósticos en toda Argentina, también en la zona antártica, con internet en un ancho de banda más alto que permiten bajar una cantidad de modelos en el menor tiempo posible y recibir los datos de las otras bases no en tiempo diferido sino en tiempo real, lo que ayuda a elaborar un pronóstico con mayor exactitud”, balancea.

Como integrante de la comunidad antártica tan especial, esa pequeña aldea en la que ningún trabajo es superfluo o insignificante y donde todos dependen de todos, Troche considera “un desafío personal el hecho de cómo comportarse con los demás, con el que se vive las 24 horas. El tener una cierta contención hacia el otro, tener paciencia y tolerancia, y frenarse en contestar mal para lograr una mejor convivencia”.

“Hay que pasar la noche antártica con solamente cuatro horas de luz solar en mayo, junio y julio, con un sol que levanta a 30 grados saliendo por el este noreste y poniéndose por noroeste, que no calienta. En invierno hay temperaturas extremas muy bajas que ha llegado a 33 grados bajo cero de temperatura real, con 50 bajo cero de sensación térmica”, plantea.

Desde el continente, lo que la sostiene es una familia que la “banca” porque sabe que “este es un sueño mío y un desafío, lo que me ayuda a estar tranquila porque sé que del otro lado va a estar todo bien”. Internet le permite estar cerca de los amigos.

“Se va llevando pero es un gran esfuerzo, tanto para el que se queda acá en la zona antártica como para el que está en el continente, que se tiene que habituar a estar sin la presencia de uno. Es difícil, pero con el apoyo de todos, se puede lograr cumplir los sueños y los desafíos personales”, confirma la meteoróloga del confín helado.

Fuente 
Carbajal Celia (23- marzo- 2017), Meteorólogos del confín antártico, disponible en http://www.telam.com.ar/notas/201703/183451-meteorologia-base-marambio-antartida.html

Convirtieron un basural de escombros en un área ambiental en el sur porteño

Parque Natural Lago Lugano

Está en el límite entre Soldati y el Riachuelo. 
Allí conviven distintos tipos de mariposas, aves y plantas.

Su rol de recomposición ambiental cobra más importancia 
al estar ubicada en el área de influencia de la Cuenca Matanza Riachuelo.


La nueva área protegida tiene 36 hectáreas y está junto al lago Lugano. Foto: MAyEP

Al sur del territorio porteño, en el límite entre Villa Soldati y el Riachuelo, ese punto exacto donde las condiciones ambientales son todavía una asignatura pendiente, el Gobierno de la Ciudad inaugura hoy el Parque Natural Lago Lugano, un espacio protegido que apunta a recuperar la calidad, largamente degradada, del medio ambiente.

Alojado entre las calles Escalada, 27 de Febrero y el Arroyo Cildáñez, el predio cumplirá un importante rol de recomposición del hábitat, ya que está ubicado en la zona de influencia de la Cuenca Matanza Riachuelo. Por ello, será su objetivo proteger la biodiversidad del lugar, que incluso cuenta con algunas especies inéditas.

​"Este Parque tiene muchas particularidades, entre ellas, ​la sorpresa de encontrar una especie única: la Orquídea de Talar, que crece en la rivera del lago y el arroyo y que se ha convertido en la atracción del lugar”, expresó el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Eduardo Macchiavelli, al frente del área que encaró la recuperación.

 La Orquídea de Talar, (Chloraea membranacea)
que crece naturalmente en las costas del lago.

Sobre un predio comprendido por 36 hectáreas cubiertas de flora y fauna autóctonas, conviven más de 37 especies de mariposas, 99 de aves, 57 de insectos y cerca de 200 tipos de plantas. Además, se emplaza a orillas del lago, que a su vez alberga diez variedades de peces, siete de mamíferos y otro tanto de reptiles y anfibios.

Aunque la descripción se ajusta a un paisaje donde la naturaleza es protagonista, se la conserva, protege y fomenta, hasta hace poco el espacio funcionaba como un basural clandestino de escombros.

Ahora, limpieza de residuos y obras de por medio, está provisto de más de 1.000 metros de senderos de interpretación ambiental (cerca de 700 son accesibles para personas en silla de ruedas), un centro de atención al visitante con criterios bioclimáticos y construcción sustentable, y un espacio semicubierto para charlas.

El criterio de construcción amigable con el ecosistema ecológico también se respeto en la creación de miradores de aves, recubiertos con madera biosintética, y en la iluminación con luces LED que son abastecidas por un sistema solar fotovoltaico.

Hay, además, un laboratorio para investigaciones de campo, señalética y cartelería interpretativa y un puente recuperado que cruza el Arroyo Cildáñez. También se instalaron humedales artificiales y un sistema de recuperación de agua de lluvia para riego.

Para contribuir en la mejora ambiental del terreno, que forma parte del Parque Roca y está administrado por la Corporación Buenos Aires Sur, equipos de voluntarios pusieron en flotación balsas con plantas nativas que mejoran la calidad del agua, plantaron árboles nativos y contribuyeron en las tareas de limpieza.

Hace dos años se publicó que otro de los objetivos de la reserva era funcionar como un centro de experimentación de nuevas tecnologías de saneamiento ambiental. Actualmente, en el Lago ya se encuentra en pleno desarrollo el proyecto “Agua Viva”: la boya solar diseñada por el arquitecto Sebastián Zanetti que oxigena el agua utilizando energía solar para su funcionamiento. Además, está previsto avanzar en el diseño de nuevos métodos de fitorremediación de ecosistemas.

Sebastián Zanetti ganó el “Concurso nacional de ideas para la incorporación de 
sistemas fotovoltaicos en áreas urbanas”, en el Quinto Congreso Internacional Solar Cities 2014. 
Su proyecto, Agua Viva, se explica en este video 

Esta amplia variedad de flora y fauna mejorarán las condiciones del aire y el agua. Además, revitalizará la zona sur y generará conectividad biológica, ya que se suma al corredor de conservación de la biodiversidad en el que también se encuentran las Reservas Ecológicas de Costanera Sur y Costanera Norte.

El Parque ofrecerá avistaje de aves, visitas guiadas y recorridos educativos, para lo que debe solicitarse una reserva previa por mail a pnlagolugano@buenosaires.gob.ar.


Fuente: